Los efectos devastadores de la DANA que han afectado recientemente a Valencia y sus alrededores han dejado a la población en estado de shock, tanto a los afectados directamente como a aquellos impactados de forma indirecta por el temporal. La pérdida de vidas humanas y bienes materiales ha sumido a la población en un estado de desolación y una sensación de abandono que algunas personas expresan a través de la rabia, mientras que otras manifiestan una desconexión de la realidad.
Entre los sobrevivientes de la catástrofe se observan los efectos del duelo y del estrés agudo en su estado psicológico. Con el paso del tiempo, es probable que aparezcan otros trastornos, como los síntomas derivados del estrés postraumático, que suele desarrollarse tras una situación de estrés agudo como la que están atravesando.
Más allá de las pérdidas humanas y materiales, en el núcleo profundo de los procesos de duelo y trauma se encuentra la pérdida de seguridad, que genera una sensación de impotencia en la población afectada.
Un momento decisivo para reflexionar sobre las debilidades de la perspectiva antropocéntrica
Hemos sido testigos de numerosas críticas hacia la actuación de los poderes públicos responsables de la seguridad de la población. Es posible que se hayan cometido errores en la prevención de la situación y que los retrasos en los avisos de emergencia pudieran haber evitado algunas pérdidas humanas, aunque los efectos devastadores de la DANA habrían sido inevitables.
Desde una perspectiva antropocéntrica, confiamos en el poder de la ciencia y la tecnología, con una fe ciega en que todo lo pueden, lo cual nos proporciona una falsa sensación de seguridad que el sistema neoliberal a menudo fomenta, utilizando el argumento de la seguridad para justificar restricciones a nuestras libertades.
El planeta sigue su curso y nosotros formamos parte de su conjunto. Lo que para nosotros es una catástrofe, para el planeta es simplemente un proceso de autoregulación.
Los cuatro elementos de la naturaleza —tierra, aire, agua y fuego—, sin los cuales la vida no sería posible, son utilizados por el planeta para autorregularse. Cuando estos elementos se desatan, ocurren terremotos, huracanes, inundaciones e incendios que afectan a todas las especies que habitamos el planeta sin distinción.
Las catástrofes deberían llevarnos a reflexionar humildemente, a abandonar la perspectiva antropocéntrica y a aceptar que, ante las fuerzas desatadas de la naturaleza, nada está garantizado para la especie humana. Aceptar que lo único seguro es la inseguridad nos permitirá vivir centrados en el presente y disfrutar de lo que tenemos hoy.
Ayuda y terapia psicológica para los afectados de la Dana
En la Terapia Breve Estratégica contamos con recursos para ayudar a las personas a elaborar los procesos de duelo. Asimismo, disponemos de técnicas que pueden ser útiles para superar el estrés postraumático mediante la elaboración de un relato estructurado de los hechos, que facilita el procesamiento del trauma.
A nivel personal y desde el Centro Júlia Pascual, nos hemos puesto a disposición de los servicios de emergencias psicológicas para ofrecer atención online a las personas afectadas por la catástrofe en Valencia. Nuestro objetivo es ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a afrontar los procesos de duelo y trauma que están experimentando todas las personas afectadas directa o indirectamente por los efectos de la DANA.
Fernando Roig, Terapeuta Breve Estratégico especializado en trauma y adicciones.